No 101 "Entre Cicatrices y Sueños"
Y un día te das cuenta de que la vida, en su irremediable tránsito, es una danza sutil entre el ser y el no ser. Los amigos se marchan, sus voces, antes tan claras, se disuelven en el aire como las hojas que el viento de la infancia acariciaba sin esfuerzo. Ese viento que era nuestro confidente, ahora trae ecos desconocidos, arrastrando promesas que nunca se cumplen del todo. Te emocionan otras cosas, y en lugar de lágrimas, tus ojos comienzan a guardar silencios. Los amores que juraron eternidad se disuelven en los inviernos, porque la primavera ya no tiene la misma luz ni el mismo aroma. Y, sin embargo, hay una fuerza magnética que nos arrastra de vuelta al nido, donde los murmullos de nuestras palabras pierden esa chispa irreverente que solían tener. Descubres que hay abrazos capaces de remendar el alma, pero también hay distancias que hieren más que las palabras no dichas. Las cicatrices nunca terminan de cerrarse del todo; se quedan, marcando el paisaje de nuestra piel, recor...