No. 38 “La Verdadera Esencia del Dar y Recibir"
En el teatro de la existencia, donde cada ser humano desempeña múltiples roles, hay una creencia dolorosamente arraigada, casi como un guión mal escrito que se repite acto tras acto: que el amor se mide por la magnitud de lo que se sacrifica, que ser amado equivale a despojarse de lo esencial —tiempo, energía, dinero, vida— y ofrendar en el altar del altruismo. Es como si uno se convirtiera en un árbol despojado de sus hojas, ofreciendo sombra hasta quedar desnudo, esperando a cambio un rayo de sol que rara vez llega. Esta trágica comedia se origina en un desconocimiento profundo de nuestro propio valor. Nos convertimos en actores en busca de un aplauso —aprobación, reconocimiento, importancia— olvidando que el escenario es efímero y que, al caer el telón, lo único que nos queda es el eco de nuestro propio ser. La respuesta de los demás, más a menudo de lo que quisiéramos admitir, es una sala vacía, sin aplausos, sin gratitud, dejándonos solos con el peso de un sacrificio no corr...